lunes, 9 de abril de 2012

LA HERMANA SOLEDAD

Tienes nombre de hermana mayor,
la que trajina, siempre dulce, en la casa.
La que toma al niño y lo duerme en sus brazos
como a un lindo muñeco de juegos infantiles.
Nombre de hermana. Siempre con el halda esperando
al hermano pequeño que te llama y llora.

Te vistes de silencio
para el dulce reposo del hermano dormido.
El hermano que fue llorando a tu regazo.
Si despierta, floreces de palabras menudas
que no turben el agua que tiemble internamente.

¡Ay, qué silencio el tuyo tan humano y tan bueno!
Curas la herida, y nunca reprochas al herido.
Pide a Dios que a este niño que tienes en tus brazos
Se le vaya puliendo el alma de este modo.

Soledad, tienes el alma de jardín y de estanque.
En tus aguas se puede zambullir con delicia
el alma atribulada.
Y perderse soñando
entre las rosas múltiples de tus cien avenidas.
Y volver siempre intacta.

Te conocí una tarde y te tenía miedo.
Me escondía asustado como una criatura
que ampara su vergüenza en la falda materna.
Ni siquiera veía tu sonrisa serena.

Recuerdo que me diste, como una golosina,
estas palabras: Niño,
soy tu hermana; seremos los dos inseparables.
No te quise creer, y solo deseaba
que te marcharas pronto para poder gritar,
y saber que no estaba solo, y que estabas lejos...

Hoy, Hermana, sonríes recordando estas cosas.
Y no me dices nada.
Yo sé que estoy contigo.
Y no me dices nada.
Y no te lo pregunto.
Y tú no me lo dices.

Tú quieres que me interne por estas galerías
por donde voy sumiso.
Huele a bosque, a silencio; y algo también a yo...
Y a medida que avanza, voy conociendo a todos.¡
Y es que ellos se me van descubriendo a los ojos!
¡Son hermanos! ¡En dónde me aguardabais gozosos...!

Suena la risa clara, discretamente dulce
de la Hermana Sapiente.
Y me va presentando a los hermanos seres
y me olvido de todo como en un nuevo mundo.

Y alguna vez me acuerdo
que un día lejano fui un hombre con orgullo.

Hermanita Mayor, Hermanita Sapiente,
Hermana Soledad,
¡qué cosas me enseñaste!




Para mi hija Elsa,
recordándola siempre con amor.
Rogando a Dios que le dé fortaleza
para que guíe a mi nieta con amor.

Enrique Galván Duque Tamborrel
Septiembre de 2003

LA HERMANITA PIEDRA DEL CAMINO

Angeliquita, hija mía adorada, siempre que se nos presenta un problema, los seres humanos acostumbramos decir, en forma despectiva y molesta, que se nos atravesó una piedra en el camino. Me he preguntado varias veces ¿por qué tenemos que pensar mal de un pedazo de la tierra que nos vio nacer y en donde finalmente reposarán nuestros restos mortales? Entonces pensé escribir algo para esa piedra que mal tratamos, y como en esa eternidad que la acerca al creador está tu imagen pura e inocente, escribí pensando en ti, tú que estás muy cerca de Dios., a ti te lo dedico.

… Y tan humildemente caída en el sendero,
hermanita del polvo y de la brisa nueva
(elegante hermanita de cabecita loca,
adornada de ruidos y de tirabuzones)
ves la senda que corre adelante y atrás,
serpenteando su baile.

¡Y tú quieta en el polvo,
con tus ojos sencillos que se apagan de buenos!
¡Y tú quieta en el polvo, transida de parálisis!

¿Qué pensarás, sencilla, o quizás torturada
por la ortiga humillante de un deseo de pies?
¿Qué pensarás hermana?

Yo iré hasta tu camino perdido entre los prados,
y para recogerte me pondré de rodillas.
Mi hermanita mayor de hace siglos y siglos.
Porque naciste invalida, yo te quiero querer.
Porque naciste buena.



Enrique Galván-Duque Tamborrel
18 de octubre de 2004

INVITACIÓN A RECIORDAR

ENRIQUE GALVAN-DUQUE TAMBORREL
Antonio de León 18
Col. Moderna
70110. Ciudad. Ixtepec, Oax.



22 de febrero de 2003.


Querida Angélica:

Cuanto más nos adentramos a las profundidades de la vida y empezamos a “oír pasos en la azotea”, empiezan a brotar con mayor frecuencia y celeridad las reminiscencias del pasado, y es cuando aflora la verdadera esencia del espíritu. ¡Claro!, por qué no decirlo, se salen las lágrimas causadas por la nostalgia.


Para mi, lo sabes tú y todos lo que me conocen y bien me estiman, mi vida y mi espíritu han estado, están y estarán perennemente unidos a tu espíritu, a esa esencia tuya de la que, allá en un día ya lejano de mayo del año del señor de 1947, me enamoré.


Un día te canté:

“No te olvides ya de mi,
Que mi vida te he entregado,
Has de mi lo que quieras,
Pero no me tengas olvidado”.


Y otro día te escribí:


“Tuyo soy, lo sé,
Tuyo soy y lo seré por siempre,
Y quiero que comprendas
Que cuando el alma se entrega,
Se entrega el ser
Y se entrega la mente.”


Amor mío, te invito a recordar.



Enrique G.D.T.

domingo, 8 de abril de 2012

Inspiración poética

FANTASIA


En todas formas
el mundo se abre a mis pies
como si mis pecados hubieran
deesecho la tierra, y dentro
de mi sublime inconciencia,
se pudiera sentir, sacando
el corazón por la ventana
de la vida, un rocío bienhechor
que fecundara el último retoño
de mi fantasía.


Enrique Galván-Duque Tamborrel

Inspiración poética

LA PRIMAVERA Y LA PASTORCITA

Para Angeliquita, mi pequeña adorada.

Pastora, vengo a pedirte
las flores de unas palabras
para iluminar la frente
de la primavera blanca.

La lana de tu pellica
di ¿quién te prestó la luna?
--Era una nube de ovejas,
errante y aborregada.
La pastoreaba el sol
por las colinas del alba.

--¿El azul de tu vestido
bordado de filigranas?
--Un cielo de primavera
se desnudó de su gracia
para vestirme una tarde.

--¿Y las trenzas?
--Fue una noche
de luna, toda extasiada...

--¿Y el carmín de tus mejillas?
--Fue la aurora una mañana...
--¿Y esos ojos, Pastorcita?
que emocionan y que abrazan?
--Regalo de primavera;
dos luceritos del alba...

¿Y esas palabras?
--El viento
los pájaros y el silencio
de la primavera blanca

--¿Y esas flores?
--Tuyas, hija,
de la ansiosa primavera
de tu alma...

--Pastorcita y primavera...
No sé si habrá más palabras
para decirte que siento
ternura dentro del alma...

Enrique Galván-Duque Tamborrel.
Septiembre de 2003

sábado, 7 de abril de 2012

Flor solitaria


A mi hijita Angélica


Flor solitaria y silvestreque
que a la luz sacas del sol
cuatro pendones de púrpura
que guarda tosco botón.


¡Angélica!, sangre de la tierra;
Florcita, herida de sol;
boca de la primavera azul;
¡Hija de mi corazón!


Doncella alegre del corazón grana;
mariposa de carmín en flor;
Angélica, grito de la vida,
¡Hija de mi corazón!


Enrique Galván-Duque Tamborrel
Octubre de 2004

Inspiración poética

Nunca olvides

Que tu presencia es un regalo para el mundo.
Tú eres única y sólo hay una igual a ti.
Tu vida puede ser lo que quieres que ella sea.
Vive los días, apenas uno por cada vez.
Cuenta tus bendiciones, no tus problemas.
Tú los superarás, venga lo que tenga que venir.
Dentro de ti hay muchas respuestas.
Comprende, ten coraje, sé fuerte.
No te pongas límites a ti mismo.
Muchos sueños están esperando para ser realizados.
Las decisiones son muy importantes,
pero deben ser dejadas para el momento adecuado.
Nada consume más la energía que la preocupación.
Cuanto más tiempo se carga un problema,
más pesado se hace, no lleves las cosas tan en serio.
Vive una vida de serenidad, no de arrepentimientos.
Recuerda que un poco de amor dura mucho.
Recuerda que la amistad es una investidura sabia.
Los tesoros de la vida son todas las personas.
Percibe que nunca es demasiado tarde.
Haz cosas simples y de forma simple.
Ten salud, esperanza y felicidad.
Encuentra el tiempo para hacer pedidos a una estrella.
Y nunca jamás olvides, ni por un día siquiera,
que tú eres especial.Y sonríe Siempre... Que Dios espera tu sonrisa.


Querien Vangal